“La forma en que el mundo produce su comida tendrá que cambiar radicalmente con el propósito de servir mejor a los pobres y hambrientos del mundo, y para hacer frente a una población creciente y al cambio climático, evitando al mismo tiempo la desintegración social y el colapso ambiental”, este es el mensaje central del reciente estudio publicado por la iniciativa Evaluación Internacional del papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola (IAASTD, por su sigla en inglés), ante 64 gobiernos en una sesión plenaria intergubernamental, realizada en Johannesburgo la semana pasada.
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